Resección con láser Holmio de tumor en pelvis renal
Moreno Alarcón, Cristóbal; Rigabert Montiel, Mariano; Doñate Iñíguez, Gloria; Ruiz Morcillo, José Carlos; Olarte Barragán, Edgar Humberto; Prieto González, Antonio; Gómez Gómez, Guillermo Antonio
Servicio de Urología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca
LXXVI Congreso nacional de Urología, Málaga, 2011
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Presentamos el caso de una mujer de 72 años con antecedentes de cretinismo con baja talla y leve retraso mental . Nefroureterectomía laparoscópica derecha en 2001 por tumor urotelial en pelvis renal (resultado anatomopatológico: T1-GII) y RTU de tumor vesical en 2002 (AP: ta-GII). En 2010 presenta hematuria monosintomática y se solicitan cistoscopia, citología y ecografía de riñones-vejiga sin hallazgos significativos. En la urografía intravenosa presenta un defecto de repleción en pelvis renal izquierda, confirmando mediante TC la presencia de una masa en cara posterior de pelvis renal que capta contraste de 2,30 cm de diámetro y una litiasis en grupo calicial superior sin hidronefrosis. No se observaron signos de enfermedad metastásica ni infiltración parenquimatosa. Dada la condición de monorrena y las dificultades antómicas de acceso percutáneo del riñón, decidimos iniciar la exploración vía retrógrada mediante ureterorrenoscopia rígida. Se comprueba la accesibilidad del tumor y la ausencia de lesiones en cálices y tras extracción con cesta endoscópica de biopsia fría procedemos a la resección mediante láser Holmio del tumor. Se realiza también litotricia con láser de la litiasis en cáliz superior. El resultado anatomopatológico fue de tumor urotelial no-infiltrante (Ta), con presencia en la muestra de submucosa no afectada, de bajo grado pero con algunas zonas encuadrables en alto grado. Además con esta muestra se pudo diagnosticar la presencia de hallazgos citológicos e inmunohistoquímicos compatibles con el síndrome de Lynch, iniciando el estudio genético familiar para poder descubrir la presencia de otros tumores digestivos, ginecológicos y urológicos. En la TC de control a los 2 meses tras la intervención no se encontraron defectos de repleción en la vía urinaria durante la fase excretora, estando pendiente de una nueva revisión endoscópica en 6 meses. Este caso es un buen ejemplo del, cada vez más en auge, manejo endoscópico conservador de los tumores uroteliales del tracto urinario superior. Cabe destacar la importancia de tener una buena muestra anatomopatológica y unas pruebas de imagen que nos permitan conocer si no estamos ante un tumor infiltrante y el procedimiento endourológico suponga una demora de la nefroureterectomía.

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