Diagnóstico y tratamiento neoplasia del tracto urinario superior
Arrabal Martín, M.; Abad Menor, F.; Arrabal Polo, M.A.; López León, V.; Lahoz García, C; Nogueras Ocaña, M.; Martínez Torres, J.L.; Zuluaga Gómez, A.
Hospital Universitario San Cecilio. Granada
LXXVIII Congreso nacional de Urología, Granada, 2013
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INTRODUCCIÓN     

     La ureteroscopia puede ser de gran utilidad en pacientes con hematuria o citología urinaria positiva. Cuando los estudios de imagen no permiten localizar su origen, se recomienda  explorar el  tracto urinario superior  y  tomar muestras para biopsia de lesiones patológicas. En pacientes con defectos de repleción en estudios  imagen se debe confirmar  diagnostico por visión directa y biopsia.

CASO CLÍNICO

    Hombre de 58 años,  antecedentes de HTA, fumador, tumor urotelial multicéntrico en unidad renal derecha, hematuria, citología urinaria positiva,  se realizó nefroureterectomía laparoscópica, resección hemitrigono derecho y BMN vesical, con resultado de tumor pielocalicial de bajo grado PT1a, ausencia  tumor vesical. Buena evolución clínica,  citologías de orina y endoscopia vesical negativa. En urograma de control a los 12 meses se observa defecto de repleción en uréter lumbar izquierdo, estudio TC abdominal confirma la lesión,  no se detectan adenopatías retroperitoneales.

     Exploración endoscópica vesical normal, uréter ilopélvico normal, en uréter lumbar a nivel de unión ureteropiélica se observa lesión polipoidea con base de implantación en cara posterolateral. Se realiza sección de la base con lasér de holmium-YAG (12 herzios y 1000 mJ=2 Watios), extracción de la formación urotelial con sonda NGage, fotocoagulación base de implantación (8 Herzios y 1500 mJ =12 Watios), se coloca catéter doble jota durante 6 semanas. Estudio histológico: Tumor bajo grado, PT1a

COMENTARIO

     Los tumores del tracto urinario superior representan el 3-4% de los tumores del tracto urinario, el 85% son de estirpe urotelial, aproximadamente 2/3 afectan a pelvis y cálices y 1/3 al uréter, predominan en varones en asociación sincrónica o metacrónica con el cáncer vesical. Los tumores de bajo grado generalmente son superficiales, no obstante algunos tumores grado II se corresponden con estadios T3–T4.

    La cirugía conservadora es aconsejable en enfermos monorrenos, tumores bilaterales, también en presencia de riñón contralateral sano y tumores bajo grado, existe  amplio consenso en el hecho de que tumores ureteropielocaliciales de bajo grado y accesibles por ureterorrenoscopia deben ser tratados con láser  Holmium-YAG o electroresección,  seguimiento periódico para detectar de forma precoz las posibles recidivas. El ureteroscopio flexible permite la exploración integral del tracto urinario superior.

 

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