Reparación laparoscópica de fístula recto-vésico-uretral tras prostatectomía radical
Rodríguez Alonso, Andrés; González Blanco, Alfonso; Janeiro Pais, José Manuel; Rey Rey, Jorge; Barbagelata López, Alfonso; Rodríguez Souto, Pilar; Bonelli Martín, Carlos; León Mata, Juan; Pereira Beceiro, Javier; Mosquera Seoane, Teresal; Cuerpo Pérez, Mi
Servicio de Urología, Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol
LXXIX Congreso nacional de Urología, Tenerife, 2014
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Introducción: La fístula recto-vésico-uretral es una de las complicaciones más temidas de la prostatectomía radical, por la dificultad en su manejo y resolución. Se han utilizado un gran número de técnicas para intentar resolverla: endoanales, transanales, perineales, con sutura directa o con colgajos pediculados. El abordaje laparoscópico es una alternativa porque proporciona una excelente visualización de la pelvis.

Material y métodos: Paciente varón de 64 años con antecedente de lesión rectal durante prostatectomía radical laparoscópica extraperitoneal, detectada y reparada intraoperatoriamente. Desarrolla fístula recto-vésico-uretral tratada inicialmente de forma conservadora con sonda vesical permanente y colostomía, sin éxito. Presenta varios ingresos por fiebre y uno por sepsis urinaria tras colocación de catéteres doble J. Se propone reparación laparoscópica de fístula. La intervención se realiza mediante los siguientes pasos: 1º Trócar óptico subumbilical y acceso transperitoneal, 4 trócares de trabajo, 2º Disección de adherencias peritoneales (colostomía) y adherencias en fondo de saco de Douglas, 3º Cistotomía sagital desde cúpula hasta proximidades del trígono, 4º Identificación de la fístula y disección del  espacio vésico-rectal, 4º Resección de bordes fistulosos en vejiga y recto, 5º Sutura de cara anterior rectal con puntos sueltos reabsorbibles 2/0, 6º Interposición de esponja de fibrinógeno + trombina (Tachosil®) entre recto y vejiga, 7º Colocación laparoscópica de catéteres ureterales doble J, 8º Sutura vesical con puntos sueltos reabsorbibles de 2/0. El tiempo de neumoperitoneo fue de 235 minutos. La evolución postoperatoria fue satisfactoria, con una estancia de 17 días. Desde el punto de vista clínico, radiológico (uretrocistografía) y endoscópico la fístula está resuelta y en la actualidad el paciente está en lista para efectuar el cierre de la colostomía.

Conclusiones: La reparación laparoscópica de una fístula recto-vésico-uretral es un procedimiento infrecuente, por el reducido número de casos de fístulas y, por lo tanto, es difícil tener experiencia en el mismo. La mayor dificultad de la cirugía radica en la disección recto-vesical y sobre todo en las maniobras de sutura rectal y vésico-uretral. Por ello la experiencia previa en prostatectomía radical y en cirugía pélvica en general, parece recomendable.

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