Cirugía transanal mínimamente invasiva una alternativa para la corrección de fístulas rectourinarias
Gutiérrez Gutiérrez P.F; López González, P; López Cubillana, P; Martinez Peralta, H; Olarte Barragán, H; Pinzón Navarrete, P; Martinez Gomez, G; Escudero Bregante, F; Prieto Gonzalez, A; Moreno Alarcon, C; Tornero Ruiz, J; Rigabert Montiel, M; Server Past
Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia)
LXXIX Congreso nacional de Urología, Tenerife, 2014
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Introducción

La  lesión rectal es una grave complicación del tratamiento radical del cáncer de próstata. La incidencia informada en la prostatectomía radical (PR) es de 0%-9% en la cirugía abierta y de 1-2,7% en la vía laparoscópica.

 

Entre el 0.6-9% de las lesiones tras PR terminarán como fístulas  diagnosticadas de forma tardía originadas de una lesión rectal inadvertida o de un cierre defectuoso de la pared rectal, Su incidencia se encuentra entre 0.2-2% en pacientes sometidos a PR, 0,4-8.8 en braquiterapia, 0-6% post radioterapia y 0,4 en crioterapia.

 

Aunque han sido descritas diferentes técnicas para su corrección, no existe un consenso sobre la técnica quirúrgica ideal.

 

Objetivo

Exponer el abordaje con cirugía transanal  mínimamente invasiva (TAMIS) mediante la utilización del dispositivo Gel Point Path ® para el tratamiento de un paciente con fístula recto vesical recidivada.

 

Materiales y Métodos

Varón de 65 años diagnosticado de adenocarcinoma de próstata sometido a prostatectomía radical abierta en Noviembre/2011. En el postoperatorio inmediato presenta fecaluria. Con diagnóstico de fístula vesico-rectal se reinterviene con realización de fistulorrafia,  Hartman y Colostomía Terminal.  Tras recidiva, en Diciembre/2011 requiere nueva cirugía para reparación de la fistula.

 

Ante la persistencia de la fístula vesico-rectal en Mayo/2012 es sometido a fistulorrafia mediante técnica de York – Mason en nuestro centro. A los 2 meses  del postoperatorio el paciente presenta nueva recidiva, durante la valoración con uretrosonografía y cistoscopia se observa que mantiene la fístula aunque de menor tamaño.

 

Después de 8 meses de ser portador de sonda permanente, el paciente es sometido  a fistulorrafia en el HCUVA por vía endoanal laparoscópica.

 

Con la cirugía transanal mínimamente invasiva (TAMIS) la corrección de las fístulas vesico-rectales puede llevarse a cabo de forma efectiva y reproducible de manera que se presenta como una alternativa para su abordaje y  tratamiento.

 

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