Heminefrectomía Laparoscópica
Salvador Bayarri, J., Rosales Bordes, A., Palou Redorta, J., Villavicencio Mavrich, H.
Fundació Puigvert
LXX Congreso nacional de Urología, San Sebastián, 2005
Premio Joaquín Albarrán 2005.
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Introducción: A medida que aumenta la experiencia en el manejo de las técnicas laparoscópicas se pueden abordar intervenciones más complejas mimetizando los pasos utilizados en cirugía abierta.

 

Material y métodos: Se trata de un varón de 57 años de edad que tras un episodio de hematuria autolimitada se diagnostico mediante distintas exploraciones (ECO y TAC) de una masa renal de 5x4 cms de diámetro máximo localizada en el polo renal inferior izquierdo, compatible con tumor renal. A su vez dicho riñón presentaba un quiste sinusal tabicado y multilocular íntimamente en contacto con la vía urinaria (BosniakII). El riñón contralateral ere de características normales.

 

Tras colocar al paciente en una posición de lumbotomía izquierda, se realizó un abordaje laparoscópico transabdominal a través de una minilaparotomía de 2 cms colocando 5 puertas de entrada (3 trócares de 10-12 y 2 de 5 mm). Se colocaron vendajes compresivos dinámicos en las extremidades inferiores, una cateter vesical y una sonda nasogástrica, así como una dosis única de cefonicid. Tras practicar una decolación ámplia se diseca el uréter izquierdo ligando mediante ligasure la vena gonádica. Se siguió en dirección ascendente el uréter hasta llegar a una pelvis comprimida por varias estructuras quísticas que ocupaban todo el espacio sinusal. Se disecó el hilio renal referenciando con un tornique de Rumel una única arteria renal y se practicó la apertura del quiste sinusal, no apareciendo imágenes sospechosas a su exploración. Tras el clampado de la arteria renal se practica una nefrectomía polar inferior que abarca más del 30% del parénquima renal, favorecida por la disección producida por la quistosis sinusal. Se colocan 10 cc de floreal en el lecho quirúrgico y se practica una sutura de colchonero bajo un soporte de celulosa. Tras 23 m de isquemia caliente se extrae el torniquete y se comprueba una hemostasia correcta, cubriendo la zona cruenta con grasa perirrenal previamente disecada. Se colocó un drenaje espirativo y se retiró la sonda nasogástrica al finalizar la intervención.

 

Resultados: El tiempo de cirugía fue de 152 minutos, la pérdida sanguinea de 230cc y la estancia hospitalaria de 5 días, sin apreciarse sangrado ni fuga urinaria en el postoperatorio. El estudio histopatológico demostró un carcinoma de células claras, G3, Pt1 con invasión mínima de la vía urinaria con margenes de resección libres.

 

Conclusiones: La cirugía renal conservadora en el tumor renal puede beneficiarse también de las técnicas laparoscópicas, disminuyendo la morbilidad de las  distintas incisiones, aunque se requiere de una cierta habilidad  y de escoger correctamente los casos acorde con la experiencia del cirujano.

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