Nefroureterectomía laparoscópica por tumor urotelial en riñón en herradura: un reto quirúrgico.
Del Pozo Jiménez, G.; Castillón Vela, I.; Díez Díez, JA.; Souto Souto, AD.; Carballido Rodríguez, JA.
Servicio de Urología. Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda.
LXXXII Congreso nacional de Urología, Sevilla, 2017
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INTRODUCCIÓN: El riñón en herradura (RH) es la anomalía de fusión renal más frecuente y presenta mayor predisposición a patología tumoral. El tumor urotelial (TU) superior está descrito en pocos casos, comprendiendo el 5-7% de los tumores renales del RH. El tratamiento estándar ha sido la nefroureterectomía  abierta por ser riñones con anatomía y vascularizaciones anómalas que convierten en compleja su cirugía. Sin embargo, actualmente se aboga por un abordaje laparoscópico. 

MATERIAL Y MÉTODOS: Presentamos un varón de 70 años que en estudio por hematuria se realiza TAC con urografía objetivando RH con defecto de repleción de 2,5 cm en grupo calicial superior (GCS) del hemirriñón derecho. Las citologías urinarias fueron sospechosas con componente inflamatorio.

            Ante la sospecha de TU se decide realizar exploración endoscópica con cirugía intrarrenal que confirma el diagnóstico, objetivando lesión de 2 cm de aspecto sólido a la entrada del GCS, sin ser subsidiario de tratamiento conservador.     

            Ante los hallazgos y previo estudio vascular con angioTAC, se programa nefroureterectomía laparoscópica transperitoneal. Nos encontramos con una nefrectomía dificultosa por la vascularización anómala que presenta el RH y por la dificultad de separar el istmo, ya que es bastante ancho y grueso, sin poder controlarlo con endograpadora o sellador vascular, con lo que precisó de sección y sutura en dos planos con sutura reabsorbible del 0. El uréter se liberó hasta su entrada en vejiga de forma laparoscópica y se realizó rodete vesical abierto.  

RESULTADOS: No existieron complicaciones intraquirúrgicas con tiempo quirúrgico de 280 minutos. El tiempo de ingreso fue de siete días, con trasfusión  en el postoperatorio inmediato, retirándose los drenajes al tercer y cuarto día y estabilizándose la función renal hasta creatinina de 1,2 mg/dl al alta. Revisiones posteriores sin incidencias. La anatomía patológica fue compatible con TU de 3 cm situado en pelvis renal y GCS, pT2G3.

CONCLUSIONES: El abordaje laparoscópico del RH es posible, obteniendo las ventajas de la laparoscopia y manteniendo los requerimientos oncológicos. No obstante, creemos que hay que ser cuidadosos y planificar muy bien la cirugía, con una buena reconstrucción vascular y preparar diferentes estrategias de abordaje del istmo renal. 

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