Manejo del adenocarcinoma de uraco: combinación de cirugía abierta, endoscópica y laparoscópica
Ramos Barseló, E.; Velilla Díez, G.; Carrión Ballardo, C.J.; Herrero Blanco, E.; Calleja Hermosa, P.; Varea Malo, P.; Domínguez Esteban, M.; Ballestero Diego, R.; Fuentes Pastor, J.; Zubillaga Guerrero, S.; Campos Juanatey, F.; Portillo Martín, J.A.; Guti
Hospital Universitario Marques de Valdecilla. Santander, España
LXXXII Congreso nacional de Urología, Sevilla, 2017
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Introducción:

El cáncer de uraco es una neoplasia maligna infrecuente (0,34-0,7% de los tumores vesicales), caracterizada por la degeneración del remanente uracal, con mayor incidencia en la 5ª-6ª década de la vida y predominio masculino. La mayor parte son adenocarcinomas, principalmente de tipo mucinoso. Su localización, generalmente en cúpula vesical, y la escasa sintomatología hacen que sea diagnosticado en estadios avanzados. Se asocia a mal pronóstico y el tratamiento de elección es la cirugía. Hasta la fecha, la resección del uraco, la cúpula vesical y el ombligo es el tratamiento quirúrgico habitual.

Material y método:

Se presenta el caso clínico de un varón de 72 años remitido a consultas de Urología tras hallazgo incidental ecográfico de masa pélvica a raíz de estudio de elevación de enzimas hepáticas. Se trata de un paciente exfumador de 80 paq/año y exbebedor. DM-2 y con insuficiencia cardiaca. Sin intervenciones quirúgicas y en tratamiento con antidiabéticos orales, digoxina y AAS.

Los hallazgos ecográficos se completan con escáner, que muestra una masa pélvica de 12x7cm en hipogastrio adherida a cúpula vesical. Se decide biopsia de la masa que muestra un resultado compatible con adenocarcinoma de uraco.

Finalmente, tras sesión multidisciplinar urooncológica se opta por cirugía de la neoformación.

Resultados:

Comenzamos con la resección del ombligo que, sin separarse de la pieza, se internaliza en la cavidad abdominal. Se reseca el uraco y la fascia posterior de los rectos. Ayudándonos de cistoscopia para marcar los límites de la infiltración vesical se realiza cistectomía parcial laparoscópica. Finalmente se practica linfadenectomía pélvica bilateral.

La anatomía patológica evidenció un adenocarcinoma uracal de tipo mucinoso de 13cm en cúpula, extendiéndose hacia ligamento umbilical e infiltrando grasa perivesical (pT3bN0). Ausencia de ganglios afectados. Bordes quirúrgicos libres.

Actualmente, tres meses después de la cirugía, el paciente se encuentra recibiendo quimioterapia, asintomático y llevando una vida normal.

Conclusión:

La combinación de los abordajes abierto, endoscópico y laparoscópico encuentra en la cirugía del adenocarcinoma de uraco su mejor ejemplo. A día de hoy, el manejo quirúrgico de esta enfermedad parece ser la mejor opción de tratamiento.

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