HEM-O-LOK EN LA VÍA URINARIA TRAS TUMORECTOMÍA RENAL LAPAROSCÓPICA: UNA COMPLICACIÓN INFRECUENTE.
Sánchez García, M.; Serrano Pascual, A.; Resel Folkersma, L.; Galante Romo, I.; Poma Medrano, L.; López Pérez, E.; Barrera Ortega, J. 1; Blázquez Izquierdo, J; Moreno Sierra, J.
Servicio de Urología. Instituto de Investigación Sanitaria (IdISSC). Hospital Clínico San Carlos. Universidad Complutense. Madrid. 1Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico San Carlos. Madrid.
XXVIII Reunión nacional de los Grupos de Litiasis, Endourología, Laparoscópica y Robótica, Córdoba, 2018
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INTRODUCCIÓN:

La cirugía conservadora de nefronas constituye, en la actualidad, el tratamiento de elección en un importante número de tumores renales en estadio I. Las dificultades  técnicas son, a veces, importantes. Las principales complicaciones en el postoperatorio son el sangrado y las fístulas urinarias. Está justificado el realizar un buen cierre de la vía urinaria y una renorrafia adecuada para evitar estas complicaciones, que son muy severas. Para realizar una correcta renorrafia se han incorporado a la técnica de la nefrectomía parcial laparoscópica, la sutura barbada y los clips de Hem-o-lok. Ahora bien, la migración de clips de Hem-o-lok, utilizados en dicha cirugía, al interior de la vía urinaria es una de las posibles complicaciones, aunque con una incidencia muy baja.

 

MATERIAL Y MÉTODOS:

Presentamos en este video el caso clínico de una mujer de 54 años a la que se realizó una tumorectomía renal izquierda laparoscópica por una lesión quística compleja Bosniak III en polo superior del riñón izquierdo de 6x8x9 cms. El resultado anatomopatológico mostraba un carcinoma renal de células claras multilocular quístico, estadio I. En el seguimiento de su enfermedad, a los 24 meses de la cirugía, se informa en un TAC abdominal de la existencia de una litiasis intrapiélica de 1,5 cms. Se realiza cirugía intrarrenal retrógrada (RIRS) para la resolución de la litiasis.

 

RESULTADOS:

En ureteroscopia retrógrada flexible analógica y digital se objetiva la presencia de dos hem-o-lok en el interior de la vía urinaria, próximos al infundíbulo del cáliz superior inmersos en un importante tejido inflamatorio. Se intenta romper el Hem-o-lok con láser pero, debido a la extremada dureza del mismo, se desestima continuar con el procedimiento. Se deja colocado catéter ureteral doble J. A los dos semanas se retira el catéter doble J, continuando asintomática la paciente después de 3 meses de realizado el procedimiento.

 

CONCLUSIÓN

La migración de clips a la vía urinaria tras nefrectomías parciales es una posibilidad, aunque poco frecuente, y que conviene tenerla en cuenta. Si el Hem-o-lok está enclavado y no causa problemas clínicos, la actitud conservadora es una opción terapeútica.

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