Fístula Vesico-Vaginal tras Cirugía Ginecológica: Reparación mediante cirugía laparoscópica retrovesical.
Ojeda AV; Soto M; Rosety J; León C; Ledo MJ; Fernández C,; Flor A; Agüera J; Ruíz E; García-Baquero R; Madurga B; Romero J; Álvarez-Ossorio JL.
UGC Urología Hospital Universitario Puerta del Mar (Cádiz)
XXIX Reunión Nacional de los Grupos de Litiasis, Endourología, Laparoscópica y Robótica, Palma de Mallorca, 2019
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Introducción y objetivos

La fístula Vesico-Vaginal sigue siendo la fístula genitourinaria más prevalente en nuestros días. Las causas pueden ser múltiples; en países desarrollados suelen aparecer tras complicaciones del parto, pero en los países desarrollados la causa más frecuente es la yatrogénica, sobre todo tras histerectomía, y se asocian a yatrogenia ureteral en el 12% de los casos. En los casos en los que el defecto es grande o no ha respondido a manejo conservador con cateterismo uretral, la técnica quirúrgica para repararla puede ser vía vaginal o abdominal, siendo ésta última la idónea en casos de fístula supratrigonal. Con el avance de las técnicas laparoscopicas y robóticas, hoy en día son posibles distintos abordajes mínimamente invasivos que permiten una recuperación más rápida con menor estancia hospitalaria, así como menos pérdida hemática y menos dolor.

 

Material y método

Presentamos el caso de una mujer de 39 años intervenida de histerectomía por miomas uterinos. Durante la cirugía se produce un desgarro de cúpula vesical que se sutura, pero en el postoperatorio reciente la paciente presenta pérdidas continúas de orina a pesar de sondaje vesical, sin mejoría tras 30 días. Se realiza cistografía que describe fístula vesico-vaginal con trayecto de 4 mm en pared posterior de vejiga. Realizamos cistoscopia flexible y se observa orificio retrotrigonal de 1 cm, por lo que se decide reparación laparoscópica retrovesical.

 

Anestesia y asepsia de la paciente. Profilaxis antibiótica con cefazolina 2g y gentamicina 240mg IV. Colocación de la paciente en posición de litotomía con trendelemburg.

Se realiza cistoscopia intraquirófano con localización de ambos meatos y colocación de catéteres ureterales de 5F. Se visualiza orificio fastuoso ya descrito.

Colocación de 4 trocares(supreumbilial de 10 mm, 5mm paradrectal izquierdo,  10 mm parietal derecho y 5mm flanco derecho.

Visualización de cara posterior de vejiga e incisión  con ligadura visualizándose catéteres y sonda  vesical en su interior. Sección de pared vesical con ligasure, hasta orificio fistuloso que se comunica con cara anterior de vagina. Exéresis de trayecto fistuloso con ligasure y disección de plano entre cara anterior vagina y posterior de vejiga, hasta visualizar tejido sano.

Cierre transversal de vagina y longitudinal de pared posterior de vejiga con Vlock 3/0. Comprobamos estanqueidad de sutura. Colocamos epiplon de sigma entre vagina y vejiga y lo fijamos con Vlock 3/0. Drenaje Blake. Retiramos catéteres ureterales y colocamos sonda vesical de silicona 18F.

 

Resultados

El tiempo quirúrgico fue de 120 minutos. No tuvimos complicaciones intraquirúrgicas que obligaran a la conversión a cirugía abierta. Las pérdidas hemáticas fueron 50cc. El drenaje se retiró a los 3 días de la cirugía y la paciente fue dada de alta sin incidencias. Está pendiente de cistografía para retirada de sonda vesical.

 

Conclusión

Aunque la técnica gold standard para reparar fístulas vesico-vaginales ha sido la via vaginal, el abordaje abdominal por via laparoscópica ha demostrado menor estancia hospitalaria, menos pérdidas hemáticas y menos dolor, siendo una técnica reproducible y segura.

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