Estrangulación penoescrotal con anillo de acero: vídeo y revisión de literatura
Pedraza-Sánchez, J.P; Mazuecos-Quiros, J; Lozano-Blasco, J.M; Osmán-García, I; Medina-López, R.A
Unidad de Gestión Clínica (Ugc) Urología – Nefrología. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Instituto de Biomedicina de Sevilla. Ibis /Csic/Universidad de Sevilla.
I Congreso Nacional Virtual de Urología, 2020
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Introducción. La estrangulación penoescrotal debido a la colocación de objetos constrictivos, para aumentar el placer en las relaciones sexuales fundamentalmente, es una urgencia que puede derivar en consecuencias potencialmente graves; desde edema peneano y/o escrotal hasta compromiso vascular con necrosis tisular. Su baja frecuencia hace que el manejo sea un desafío.

Material y métodos. Presentamos un vídeo sobre una estrangulación penoescrotal, que requirió retirada activa del anillo metálico. Revisamos la literatura existente y editamos el material con el software Sony Vegas Pro para Windows.

Resultados. Varón de 35 años, VIH positivo, con historia de sífilis, gonorrea y trastorno inestable emocional, que acude a urgencias por imposibilidad para retirar un anillo de acero que se colocó alrededor del pene y escroto en el contexto de una relación sexual hacía siete días. Refería disminución de la sensibilidad y edema distal (grado II). A la exploración, tanto el pene como el escroto muestran importante edema que hacen imposible la extracción manual del anillo, pero sin compromiso vascular. En el vídeo, mostramos un primer intento de retirada sin éxito con un cortafrío del servicio de mantenimiento de nuestro centro, lo que nos obliga a contactar con el servicio de bomberos, que con una sierra radial consiguen la retirada del anillo al cortarlo en 2 fragmentos, irrigando con suero helado para evitar el sobrecalentamiento del mismo. El paciente fue dado de alta y perdido de seguimiento.

Hay varios casos descritos de estrangulación penoescrotal en la literatura. Es una urgencia urológica cuya presentación se retrasa a menudo por la vergüenza de los pacientes y puede acabar en complicaciones secundarias a la falta de aporte sanguíneo. Bhat et al. clasifican los daños en 5 grados desde I con edema distal peneano hasta el 5 con grangrena y necrosis. Para el tratamiento hay un amplio abanico de opciones dependiente de la composición, tamaño y el grado: se ha descrito el uso de herramientas eléctricas, cortafríos, radiales y asistencia del servicio de bomberos o de mantenimiento. Durante el procedimiento es necesario proteger el tejido subyacente y cortar el anillo en 2 partes para evitar traumatismos secundarios. Hay posibilidad de muerte, sobre todo cuando se desarrolla un cuadro séptico secundario en pacientes con comorbilidades.

Conclusiones. La estrangulación penoescrotal secundaria a anillos metálicos requiere atención urgente por las potenciales complicaciones en que puede derivar. El tratamiento consiste en la eliminación del anillo, para lo que a veces se requieren herramientas con las que no estamos familiarizados, lo que supone un desafío.

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